El pollo solo

Volvemos la P y yo de casa de mi padre, un domingo por la tarde, con un cuarto de pollo a l'ast que ha sobrado del mediodía. Llueve y hace frío. Le digo a la P: «Oye, ¿y si le regalamos el pollo a alguien que lo necesite?» Al poco rato, vemos a un homeless que está instalado en una sucursal bancaria con todos sus bártulos.
—¡Hola! Oiga, ¿le apetece un trozo de pollo, que nos ha sobrado de la comida?
—Hmmm pues no sé... ¿pollo?
—¡Sí! Está muy rico. Es de hoy.
—Ya... bueno. ¿Y con qué viene?
—Hombre, pues no viene con nada. Es un pollo a l'ast mondo y lirondo.
—Bueno. Pues sí. Démelo. Pero eso de que no lleve nada, no sé yo...


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